8 may. 2009

En Poesía una historia


(otro escrito reflotado luego de muchos años...perdido)

De “cuando era”** chico: recuerdo que era soñador,

De chico uno recuerda cosas que para la vista son,

Pero detrás de ella ya no existen,

O muestran realmente lo que eran y uno no vio.

De** chico: recuerdo que era una promesa,

Que para desagrado de muchos no se cumplió,

Quizás exigieron demasiado,

Tal vez me desmoronó la presión,

No querer defraudar fue mi lema,

Y, acaso tal vez mi perdición.


De** chico: recuerdo, mil cosas quería lograr,

Que ahora en grande todavía no he podido concretar,

…y…el tiempo se me va entre las manos,

Se va, y con el lamento ya no alcanza más.


De** chico: recuerdo que no tenía reloj,

Todo el tiempo, era mi tiempo,

Y así, sin horas, pasabame la vida yo.


De** chico: recuerdo los días de escuela con mucha nostalgia:

Hago memoria y vienen a mi mente,

Esos recreos que parecían interminables,

De entrar al salón transpirado,

Ver en los ojos de la maestra,

Muestras de mal humor y enfado,

Por tener que estudiar así, todo acalorado.


…pero hubo un momento en el cual, ya no recuerdo más,

Ya no era más chico, ya no podía ni debía recordar,

Tenía que vivir el presente,

Me obligaban a dejar de soñar,

Vivir la vida tal como es,

Y ya no acordarme más.

Luis Gabriel Bernardini.

6 may. 2009

A través de la vida


El tiempo no pasa; es uno el que pasa,

a traves de el.

Inexorablemente uno deja pasar ciertas cosas que no debería, claro parecen no tener validez alguna, hasta que nos damos cuenta como se escapan y hacen inútil cualquier lamento posible por lo que pudo ser y no fue, creo que sin embargo aplicando la inteligencia, sería una buena forma de poner en práctica los ideales de uno, ser fuerte – en sentido espiritual, claro – para animarse a determinados actos a los cuales se siente cierto temor. Usualmente se suele decir que más vale arrepentirse por haber hecho algo, que por no haberlo hecho; ciertamente estoy de acuerdo con esta expresión de la cual tengo mucho por aprender.

Pasar por la vida sin dejar señal alguna de existencia es si se quiere un derroche de ilusiones, de cariño, de amor que tuvieron para con nosotros. Todo sufrir que hubieron vivido no es retribuido. Pasamos como sin pisar tierra firme, lamentablemente siendo esto así, no quedará ningún recuerdo de nuestra existencia si no cambiamos la actitud para con la vida, nadie se acordará de uno, si no experimentamos un cambio, el cual debe empezar a partir de enfrentar los obstáculos que el bendito devenir cotidiano nos impone. Desafiar los problemas, perder, ganar, no importa, uno los enfrentó, uno se atrevió, demostró actitud para con ellos, darse animo en forma persistente para seguir enfrentándolos, para seguir ganando. Es difícil, lo admito, pero ¿por qué no intentarlo?. Una y otra vez me pregunto porque uno se comporta tan displicentemente con la vida, querer subestimarla siempre en un acto de total falta de raciocinio, pensar que la podremos modificar a nuestro antojo es un equívoco pensamiento, porque en todo caso la modificación la debemos ejercer a nuestro vivir.

Se dice comúnmente es dura la vida, yo diría que lo duro o difícil es vivir bien, ya que la vida se presenta directamente desde la concepción.

Marcarse caminos para seguir con pie firme, pasar a través de la vida con un nombre, ser gustoso de ella, sentirnos privilegiados, tratar siempre de llevar a cabo planes o caminos que nos hemos trazado, y si no hay ninguno, buscarlo, proponerse una meta, un nuevo desafío, buscar algo por que luchar, cosas que lograr, algo para demostrarnos lo fuerte que podemos ser cuando nos fijamos una meta, sentir ese orgullo que aflora en nosotros al decir pude hacerlo, me costó, pero pude hacerlo, el sacrificio valió la pena, estoy feliz conmigo mismo.

Cuanto aprender, cuanto saber se necesita para desempeñarse con cierta soltura para el derrotero diario.¡Cuánto debo poner en práctica!

Lamentablemente cuanto más se sabe, más cerca de la muerte se está. Recién cuando el hombre comienza a vivir, indefectiblemente le llega su hora. Hagamos un esfuerzo por tratar de saber llevar la vida. Aprovechemos toda esa ventaja que no da la muerte. Luis Gabriel Bernardini.

5 may. 2009

U.S.A


Quizás ir de shopping, sea una de las salidas a la que la gente en forma mayoritaria concurre casi en forma periódica, un paseo del cual reniegan, pero que en el fondo disfrutan. Digo reniegan porque siempre protestan por la plata que les insume el ocio. Con suma facilidad sucumben ante las vidrieras, comidas rapidas, cines, etc. ¡Quien no ha escuchado decir al jefe de familia!: ¡las hamburguesas de Mc Donalds no las soporto, es puro packaging, y nada de comida, se va todo en papeles, cajitas y publicidad, pero de comida nada, un diminuto y desnutrido paty!, ¡no vengo más!, quizás se preguntaran donde van la próxima vez a comer, él y su familia. Sin el menor temor a equivocarme les digo: al mismísimo local de Mc Donalds.

Siempre uno suele tropezarse con gente que se refiere y profiere palabras de agravio hacia los “yankees” y su merchandising. En actos de patriotismo barato y defensoría de lo indefendible. No se dan cuenta que ellos mismos incrementan el potencial comercial y marketinero de los norteamericanos (nuestra madre patria, ¡si!, ¿no te gusta?, ¡entonces jodete porque es así!), las mismas personas que despotrican contra los habitantes del país del norte (no, el limítrofe, no..!!!..Mucho más al norte!!jaja), son las que en sus casas tiene infinidad de sus productos: personal computers, palm handles, celular telephones, soho, wrangler, levi’s, etc, etc. Ni hablar de la mala sangre que se hacen cuando al ver en una película que se muestra la bandera poseedora de las “estrellitas”, murmuran por lo bajo insultos sin convicciones, ni fundamentos. Se deshacen en quejas por algo tan común como el de mostrar una bandera donde se realizó el film. Que la industria nuestra no lo haga, no quiere decir que no esté permitido. En todo caso, no deberían pisar las salas donde se proyecten filmes con la insignia madre (¡qué!, te enojas porque puse madre, ¿acaso no es cierto?). Indudablemente habrán escuchado estas palabras, si no es que alguno de nosotros las haya dicho. Yo por mi parte no reniego, admito las cosas como son. Con hablar con tu pareja, hijo, abuelo o madre del poderío americano, no sé logrará nada si esas palabras no van acompañadas de acciones, para contrarrestar- en estos momentos- lo imposible de desarraigar. Creo que nada se logra en proferir palabras de desagrado, a quienes para mi forma de pensar hacen las cosas mejor que nosotros, o mejor dicho, hacen cosas. Acaso sea conveniente ponernos del lado de ellos. He escuchado decir por ahí: ¡lo único que les falta es ponernos la bandera! Y yo replico,¡ bienvenida sea!, ¿por qué seguir queriendo sostener el pensamiento de que somos una nación independiente?, cuando en realidad somos manipulados y manejados según sus intereses.¡¡¡dejemos que planten su bandera, admitamos todo lo que en la práctica y no en palabras aceptamos, hagamos de esta nación(¿nación?), un estado más de su amplio país!!!. Porque pelear contra ellos(es una manera de decir, “pelear”), cuando en realidad podemos unirnos y ser ciudadanos del país con mayor poderío económico del planeta.(en estos momentos de crisis global,capaz que sea desacertada la afirmacion,pero este escrito tiene su tiempo de archivado).

Obviamente estas son frases dichas por alguien que quizás cansado de la hipocresía, destila comentarios un poco hirientes.

En cierta manera habría que aplaudir el patriotismo verdadero de los estadounidenses. Sienten por su país en manera cierta y bien lo hacen valer, sin quedarse únicamente en palabras y patriotismo de café. Poniéndole acción a sus ideales. Ya que los hechos demuestran su amor por todo lo que ellos hacen. Por mi parte estoy muy lejos de criticar su forma de ser, entiendo que es lo mas lógico, que toda persona pueblo o nación debe hacer. Enseñarle al mundo, el orgullo de vivir en determinado país, exhibiendo constantemente y con la mayor jactancia posible todo símbolo que lleve a la identificación con la patria a la cual se pertenece.

Es difícil encontrar algo que no “pertenezca” a ellos en esta ciudad como he dicho antes, cine, entretenimientos, comidas rápidas, computadoras, etc. En un punto está bien. Gracias a sus intereses comerciales y de monopolio, nuestros deseos de diversión están satisfechos (dura verdad). No creo que este mal. Ellos son el poder y nosotros sus súbditos, en ese orden siempre nos manejamos. ¡Ya deberíamos habernos acostumbrado!

Y en cierta manera, entre nosotros sin hacer mucho ruido, te hago una pregunta: “a vos, si, a vos que sos un ser diminuto en esta sociedad, que lo poco que ganas no te alcanza para pensar en grande, simplemente podes vivir la vida que desafortunadamente te ha tocado en suerte. ¿En qué cosas piensas, sino en divertirte? .Cuando podes desviarte de la cotidianeidad que te arrecia con furia sistemática toda la semana. Bueno ¡ves!, los “yankees” piensan en eso. Ellos dicen: démosle lo que un pueblo sin grandes esperanzas o convicciones quiere, o sea diversión.

Pongámonos contentos, tal vez nosotros seamos la diversión de ellos. Eso nos tendría que traer felicidad ya que podríamos decir que no estamos de vicio en este mundo, sino para hacer felices a los norteamericanos!!!!!.¡¿Ingenuidad?!. No creo, ¿realidad?, posiblemente. Punto aparte.

Probablemente (¡que crédulo soy!), se habrán dado cuenta de la desprolijidad de mi redacción, pero para serles sincero, puse mas esmero en mis ideas a contar que en el perfecto orden gramatical. Simplemente fui escribiendo lo que en forma casi fluida salía de mis pensamientos. Los mismos están sometidos y corrompidos del dicho popular de la idiosincrasia argentina. A ciencia cierta, es una mera transcripción de diálogos que se escuchan vox populi, donde quiera que uno se encuentre. Quieran admitirlo o no, ellos se encuentran aquí. Ellos son la maquina, nosotros su combustible; ellos son el gobierno, nosotros su pueblo; ellos mandan, nosotros obedecemos, etc. No vale la pena seguir con ejemplos de jerarquía, por muchos que escriba, el puesto más alto será de ellos el inferior, nuestro.

Ahhhhhhhh!!!!!!!!!.... por fin!, me saque las ganas de escribir esto que tenia dentro, ahora con permiso tengo que irme, ya que recién acabo de ver en internet el horario de una película. La cual creo me gustará mucho, “día de la independencia”. A la vuelta les cuento. Punto, aparte, fin y firma: Luis Gabriel Bernardini.